Panamá; JP Morgan Incluye la Reapertura de Cobre Panamá en su Proyección para 2027; Economía de Panamá Crece 4.8% en el Primer Trimestre de 2026; Panamá Recibe a la OEA y 92 Delegaciones Internacionales

Viernes, 19 de junio 2026. Panamá Como este boletín llega a su bandeja de entrada esta semana, Panamá vuelve a estar en el centro de atención. Anoche, nuestra selección nacional de fútbol saltó al campo vistiendo los colores de nuestro país y llevando consigo las esperanzas de millones de panameños. Independientemente del resultado final, nuestros jugadores representaron a Panamá con orgullo, determinación y entrega. Para una nación de poco más de cuatro millones de habitantes, competir en el escenario internacional nunca es algo que demos por sentado. Cada partido nos recuerda cuánto ha avanzado Panamá y todo lo que puede lograrse mediante el trabajo arduo, la disciplina y la perseverancia. Ese mismo espíritu puede encontrarse mucho más allá del terreno de juego. Panamá continúa desempeñando un papel cada vez más importante en la región y en el mundo. Como centro de comercio, logística, finanzas y transporte, nuestro país sigue siendo un vínculo fundamental que conecta continentes, economías y culturas. El Canal de Panamá continúa siendo una de las rutas comerciales más estratégicas del mundo, mientras que nuevas inversiones y proyectos de infraestructura ayudan a posicionar al país para un crecimiento futuro. Por supuesto, Panamá no está exento de desafíos. El debate público sobre temas económicos, de gobernanza, seguridad y desarrollo nacional continúa moldeando el futuro del país. Estas conversaciones son importantes y reflejan una nación activamente comprometida en definir su próximo capítulo. Aunque las opiniones puedan diferir, el objetivo compartido sigue siendo el mismo: una Panamá más fuerte, más segura y más próspera para las futuras generaciones. En esta edición, analizamos más de cerca varios de los temas y oportunidades que actualmente están dando forma a nuestro país. Desde acontecimientos que impactan los negocios y la inversión, hasta asuntos de interés público y relevancia nacional, esperamos ofrecer perspectivas que ayuden a nuestros lectores a comprender mejor el entorno cambiante que nos rodea. Por encima de todo, esta semana es una celebración de Panamá: una nación que continúa demostrando resiliencia, ambición y una inquebrantable capacidad para seguir avanzando. Ya sea en el deporte, los negocios, el servicio público o el emprendimiento, la mayor fortaleza de Panamá siempre ha sido su gente. ¡Que viva Panamá! Brett Mikkelson Fundador, B.M. Investigations, Inc. – Investigaciones Privadas en Panamá TOP NEWS and TIDBITS: ¿Cómo Entender la Derrota más Dolorosa de Panamá en un Mundial? La Roja tuvo más la pelota, dominó largos tramos del partido y estuvo cerca de sumar, pero terminó castigada por detalles que suelen marcar la diferencia Panamá caminó durante 94 minutos hacia un resultado histórico. Al final, se quedó con las manos vacías. La derrota 1-0 ante Ghana en el debut mundialista dejó una sensación extraña. Por un lado, la selección de Thomas Christiansen demostró que pertenece a este escenario, que puede competir de tú a tú y que no llegó a Canadá únicamente para participar. Por otro, volvió a encontrarse con una realidad que ha perseguido a la selección canalera desde Rusia 2018: los Mundiales no perdonan errores. La estadística final refleja parte de lo ocurrido. Panamá terminó con un 68% de posesión de balón contra un 32% de Ghana. Durante muchos pasajes fue el equipo que propuso, que salió jugando desde atrás, que intentó construir y que buscó permanentemente abrir espacios por las bandas. Sin embargo, tener más la pelota no siempre significa controlar un partido. Ghana aceptó un papel secundario durante buena parte del encuentro. Esperó ordenado, cerró espacios interiores y apostó por una fórmula mucho más simple: recuperar y correr. Justamente esa estrategia terminó definiendo la historia cuando el reloj ya marcaba tiempo de reposición. Y ahí aparece una de las grandes preguntas que deja la noche en Toronto. Con el empate en el bolsillo y el primer punto mundialista cada vez más cerca, Panamá decidió seguir buscando la victoria. No renunció al ataque, adelantó líneas y mantuvo hombres por delante del balón. La intención era admirable. El resultado fue devastador. En una transición rápida, Ghana encontró los espacios que había esperado durante todo el partido. Caleb Yirenkyi aprovechó un contragolpe letal y silenció a toda la afición panameña en el minuto 95. La jugada dejó la sensación de que Panamá fue castigado precisamente por intentar ganar. También hubo otro factor que terminó pesando más de la cuenta: la salida de Adalberto Carrasquilla. Coco regresó después de semanas marcadas por la incertidumbre física y mientras estuvo en cancha ayudó a darle pausa, criterio y claridad a la circulación. Cuando abandonó el terreno de juego, Panamá mantuvo la posesión, pero perdió profundidad. El equipo siguió teniendo la pelota, aunque cada vez le costó más encontrar caminos hacia el área rival. Los cambios tampoco produjeron el efecto esperado. Mientras Ghana encontró soluciones desde el banquillo, Panamá pareció perder peso competitivo. Los relevos africanos aportaron velocidad, energía y agresividad para el tramo final. Del otro lado, los movimientos no lograron sostener la intensidad ni corregir los problemas que empezaban a aparecer en las transiciones defensivas. Y quizás ahí aparece otra explicación. Esta era apenas la cuarta presentación mundialista de Panamá en toda su historia. Cuatro partidos. Cuatro derrotas. Es una estadística dura, pero también ayuda a entender parte del contexto. Mientras selecciones como Ghana acumulan décadas compitiendo en este tipo de escenarios, Panamá todavía está construyendo experiencia mundialista. Son partidos que exigen una concentración absoluta durante 90 minutos y donde una decisión, un cambio o una transición mal defendida puede terminar definiendo todo. Por eso la derrota duele tanto. Porque esta vez Panamá no fue superado ampliamente. No fue una noche como las vividas ante Bélgica o Inglaterra en Rusia 2018. Esta vez compitió, discutió el partido, tuvo personalidad y estuvo a segundos de conseguir el primer punto mundialista de su historia. Precisamente por eso el golpe resulta más difícil de digerir. La buena noticia para Christiansen es que el equipo mostró argumentos para competir en el Grupo L. La mala es que el margen de error prácticamente desapareció. Ahora Panamá deberá levantar la cabeza rápidamente. El próximo reto